El festejo afroperuano: Símbolo de fusión cultural
- Valeria Ayres

- 19 oct 2020
- 3 Min. de lectura
Esta danza es representativa de la comunidad afroperuana, es una expresión que la mayoría conoce desde niños, presente en nuestras celebraciones e inconfundible por su musicalidad. Adentrémonos a sus orígenes y trasfondo

Su origen es peruano con raíces africanas y representa la cultura del mestizaje costeño; sigue vigente el día de hoy, principalmente en Cañete y Chincha, provincias de Lima e Ica. Las colonias africanas que llegaron al Perú venían de países como El Congo, Angola y Mozambique. La comunicación era complicada, ya que no hablaban español, inclusive entre ellos mismos, que provenían de etnias distintas como los Yorubas, Mandingas, Guarochiríes, Cangaes, etc.
Los africanos fueron traídos con el fin de trabajar en las minas de la sierra; sin embargo, el clima inhóspito traía graves consecuencias. En los campos costeños, la situación no fue mejor, vivían en el estado de personas esclavizadas, realizando faenas agrícolas interminables, bajo el calor del desierto peruano. Estas circunstancias los llevaron a desarrollar su propio tipo de comunicación, identidad y cultura; una que nadie les pudiera arrebatar, como su libertad les había sido arrebatada.
En su letra, música y movimientos nos narran las penas, luchas, alegrías y costumbres de su pueblo. Sus coreografías son vivas, alegres, llenas de virilidad y erotismo también; representan la fertilidad, fuerza y juventud. De la etimología de “festejar”, se ha vuelto un recordatorio de los años de opresión, la esperanza de un futuro y la algarabía de la libertad.
La influencia musical de los ritmos africanos en la música criolla actual, incluso en muchos ritmos andinos como los altiplánicos, nos muestra la realidad de la inmigración que sucedió en la época colonial, no sólo en el Perú si no también por todo el mundo. Es por ello que la llaman “la madre de todos los ritmos”, ya que influenció géneros como la salsa, el jazz, el vals, etc. Gracias al mestizaje costeño tenemos nuestro cajón peruano, instrumento tan amado y representado en la música criolla actual. Sin duda, sin esta influencia afroperuana, muchas de las expresiones culturales que conocemos no existirían.
Con pasos libres y abiertos a la interpretación del danzante podemos decir que el festejo se ha ido adaptando desde su creación a las distintas corrientes contemporáneas que han ido surgiendo. La música ha evolucionado, incluyendo instrumentos que no eran usados en sus épocas. La vestimenta también ha cambiado, donde antes se usaba vestimenta típica de las comunidades africanas, a lo largo de los años se han “españolizado” a las faldas, enaguas y camisas coloridas y con volados que conocemos ahora.
Agrupaciones como “Perú negro” y la famila Ballumbrosio siguen retratando el origen y contexto de estas danzas de manera precisa, incluyendo también su giro personal y moderno para seguir ajustándose al presente y difundir la cultura afroperuana.
Miguel Ballumbrosio sobre el Centro cultural “Amador Ballumbrosio”:
“Los pueblos con cultura viva necesitan un lugar donde proteger la memoria. [...] Aquí en el Perú, los afroperuanos tenemos un legado afro, pero también andino, y queremos reafirmar esa identidad afroandina desde el mismo El Carmen. Hay muchas personas que no son conscientes de su propia historia”
Con esta premisa entendemos que parte de nuestra identidad nacional nace a partir del mestizaje, la fusión y el intercambio cultural, somos producto de una mezcolanza histórica que inició hace miles de años. Y el dicho antiguo “El que no tiene de Inga, tiene de Mandinga” nunca se sintió tan real.

Fuentes:
Centro cultural y deportivo “PERU SICAN”
Raúl Quispe Valdivia (2019)
Reportaje: Legado de la familia Ballumbrosio
Artículo:
http://www.dearteycultura.com/el-festejo/ https://www.monografias.com/docs/El-festejo-Peruano-PKJKVPZYBY




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