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¿Ser danzante o ser bailarín?

Actualizado: 2 nov 2020

Todos hemos presenciado o formado parte de danzas o bailes en nuestra vida, son sinónimos; sin embargo, no implican lo mismo. Entonces, ¿Cuál es la diferencia entre bailar o danzar? Y más importante, ¿entre ser un danzante o un bailarín?


Si nos apoyamos en las definiciones de estos términos, danzar y bailar comparten la naturaleza de “mover el cuerpo y extremidades con ritmo, siguiendo el compás de una pieza musical”. La diferencia la encontramos en el acondicionamiento y la estructuración necesaria para componer una danza, elementos que no son imprescindibles en un baile.


Desarrollemos un poco más esto, en pocas palabras, el baile no necesita un ritmo específico para ser ejecutado, por lo tanto un bailarín no necesariamente debe llevar ritmo ni verse estéticamente bien. Como por ejemplo, las danzas que ejecutamos entre nuestros amigos durante fiestas, con el objetivo de diversión y entretenimiento.

Por otro lado, danzar, requiere de ciertas estructuras y lineamientos; es más una secuencia de movimientos corporales que sigue patrones determinados por el estilo o técnica en cuestión. Su intención es ser rítmica y el danzante debe apuntar hacia la óptima estética.


Bajo estas premisas, el baile también puede incluir secuencias coreográficas, usualmente en la cultura popular, como vemos ahora en los video virales y “tik toks”; pero el bailarín siempre tendrá más libertad de movimiento. El danzante en cambio, necesita de preparación, entrenamiento y aprender sus respectivas técnicas dancísticas. Sobre todo en danzas como el ballet, que sigue reglas creadas hace años, sin mucha evolución ni cambios; y el folklore, que es una proyección de costumbres de un pueblo. Existen excepciones como la improvisación en las danzas modernas.


Así nos damos cuenta, que la danza representa no solo una cultura o un pueblo, estas tienen trasfondos y mensajes que son interpretados por el danzante. En el caso del ballet, el danzante responde a ciertos cánones estéticos; y en el caso del folklore, se interpreta una historia transmitida de generación en generación, con mensajes sobre las costumbres que representa la danza en cuestión


El baile es una parte importante del desarrollo humano, una forma de expresión y comunicación, algo casi innato en los seres humanos. Prevalece la espontaneidad, salvo excepciones modernas y populares; por lo tanto, bailarines podemos ser todos, basta con divertirnos al ritmo de una canción y liberar nuestro cuerpo.


Los danzantes tenemos algunos requisitos más que cumplir, en la estética corporal y las condiciones físicas, los conocimientos de la historia y técnica y sobre todo, la interpretación de un sentimiento y mensaje.


Las diferencias entre estos dos términos no eliminan la esencia del “bailar”, que es la expresión a través de movimientos corporales. Con estos conocimientos podemos clasificar que dentro del mundo del folklore, todos podemos ser danzantes con un poco de preparación e interés sobre la historia y origen de cada danza.



Fuentes:

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